Si así es, me declaro amante de la ciudad de Montreal, su gente, sus paisajes, su comida y su cultura. Me fascina, la variación de colores que ocurre como en ninguna otra ciudad al sucederse las estaciones, me fascina lo sencillo de su gente y sobre todo, como disfrutan el uso del espacio público. Montreal es una ciudad multicultural, no parecida a ninguna en Quebec, tiene una gran variedad de etnias y culturas diferentes. Según datos de Wikipedia, más del 25 % de la población de Montreal es descendiente de dos o más grupos étnicos. Los habitantes no nacidos en el país componen el 20 % de la población de la ciudad.

La primera vez que viajé, fue la época en la que el Gobierno Canadiense estaba postulándose a ser la Secretaría del CDB, no encontré el registro de esta reunión que ocurrió a inicios de 1995, el frío fue intenso, la nieve más aún. Había conocido el frío ruso de menos 40°C y pensé que siendo que Montreal está a menor latitud que Moscú ese frío no sería tan intenso para mí. Grave equivocación, es intenso y allí el gobierno proporcionó casacas y botas del ejército a los novatos delegados que debían sobrevivir al intenso frío de ese momento.

Ahí supe porque le decían “la ciudad de los topos”. En invierno todo ocurre bajo la ciudad en los pasajes para llegar al Metro, en la llamada Ciudad Subterránea, una serie de galerías de más de 30 kilómetros de longitud con tiendas y establecimientos de ventas, restaurantes y demás que permite moverte por el centro de la ciudad los días del frío invierno sin tener que salir a la calle.

Hay variadas historias y anécdotas en Montreal, desde los festivales de jazz y la visita al Domo, pasando por la comida de su barrio chino, los insuperables “escargots” en los restaurantes del viejo Montreal, hasta la visita a su inmenso casino –un compatriota pensó que sería una insuperable visita que apreciaría toda mi vida- nada sorprendente en realidad, pero vamos paso a paso. Volvería unas veinte veces más o menos y siempre al mismo hotel: Travelodge, a la espalda del barrio chino y todas por las reuniones del mecanismo científico asesor en biodiversidad.

Volvamos entonces a esa bella ciudad que nos mira desde una isla sobre el río San Lorenzo (Saint Laurent) que le permite tener ciertos aires de ciudad portuaria en la zona del Viejo Montreal que es la parte más tradicional del más puro estilo francés. Visitar el Monte Real (Mont Royal), una colina que da nombre a la ciudad y que es su pulmón es refrescante y maravilloso, allí sus abetos me hacen recordar las afueras de Moscú.
Pero, alto amigos, mi lugar favorito de paseo, diversión y compras ha sido, es y será la Calle Saint Catherine que es la referencia comercial, artística y del centro urbano de Montreal. El Boulevard Saint Laurent la divide en dos partes -Este y Oeste-. La parte este es hoy el eje del barrio gay de la ciudad y se ha convertido en una zona de referencia de ocio, mucho arte y diversión.

Pero, volvamos a las negociaciones, es decir a la sustancia de los temas en Montreal. Por supuesto que en reuniones anteriores, se había aprobado la organización y forma de trabajo de este órgano asesor, pero necesitábamos darle más consistencia a las evaluaciones sobre los componentes de la biodiversidad y hacerlas más efectivas, simples y útiles. Debían además ser pragmáticas; eficaces en relación al costo, elaboradas en un contexto socioeconómico; y orientadas hacia la ordenación o hacia las políticas. Comprenderán que en este mundo de diversidades, desigualdades y contradicciones, no se podría trabajar de manera igual en todos los procesos, se tendría que ser flexible dada la gran variación de las condiciones ambientales y las capacidades nacionales.

En cada reunión, renovábamos el compromiso de trabajo y recordábamos el papel tan importante de este órgano científico proporcionando orientación científica, técnica y tecnológica eficaz para la labor de la COP y su aplicación en los países, orientación basada en la información y los conocimientos científicos y técnicos más avanzados. Resultaba evidente como decía Calestous Juma, Director Ejecutivo del PNUMA en esa época, que muchos de los temas que se examinarían en sus reuniones tendrían repercusiones no sólo para el CDB sino también en otros órganos de Naciones Unidas y organismos económicos.

Uno de los paradigmas importantes dentro de las recomendaciones, fue declarar de manera oficial y por primera vez. “que la principal especie en vías de extinción era el taxónomo”, bromeábamos sobre la preocupante escasez de científicos taxonomistas, así como de colecciones taxonómicas y de capacidades institucionales. Se hicieron una serie de recomendaciones a los países, en ese momento, todos estábamos contentos de tener un órgano asesor científico-técnico, al mismo nivel que el Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático – IPCC.

Con el tiempo nos daríamos cuenta que no nos podíamos sustraer al enfoque político, pues representamos países y “la diplomacia” es universal, es decir está en todas partes. “El niño” entonces resultó ser más político que técnico porque las delegaciones tenían mayoría y vocería de diplomáticos y los representantes científicos o jefes de organizaciones nacionales de investigación sólo asesoraban. No tengo nada en contra de los diplomáticos es más a muchos los admiro, pero las recomendaciones ya no tenían mucho de científico, eran más políticas en el órgano científico asesor.
Así que luego impulsaríamos un cuerpo científico y digo impulsaríamos, porque la posición de ciertos países, en particular Perú y México, era crear un órgano parecido al IPCC. Un panel de expertos que evaluara el estado de la biodiversidad y diera recomendaciones e integrara la información científica.

De allí que el primer esfuerzo por reunirnos a pensar sobre esto se dio en la ciudad de Nairobi, durante la quinta reunión de la COP. Nos convocó México, en particular convocó a los delegados de los países megadiversos, asistimos Brasil, Perú, Ecuador y México (esta fue en mi opinión, la semilla del grupo de países megadiversos afines).

En esa oportunidad, no resultó la convocatoria y entonces el foro de discusión fue a dar por otro lado, al Mecanismo Internacional de Expertos científicos en Biodiversidad, el IMoSEB, quienes luego de algunas reuniones concluyeron en la necesidad de crear un panel de científicos en biodiversidad; estos antecedentes fueron la base para proyectar la interfaz entre científicos y tomadores de decisiones.

Se realizaron tres reuniones intergubernamentales y multilaterales (Malasia 2008, Kenia 2009, República de Corea del Sur, 2010). En estos eventos se discutieron maneras de fortalecer la interfaz científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas. En las dos primeras reuniones se identificaron las deficiencias y necesidades para el fortalecimiento de la interfaz de la política científica y en la reunión de junio de 2010, los gobiernos determinaron la creación de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos -IPBES.

Este consenso fue bienvenido por la 10ª Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en Nagoya (octubre de 2010). Luego fue considerado por varias instancias del Programa Ambiental del Programa de las Naciones Unidas sobre el Ambiente – PNUMA y UNEP por sus siglas en inglés hasta la firma de la resolución de creación en la ciudad de Panamá en 2012 (fuente: Ecología en Bolivia, ISSN 2075-5023, Mónica Moraes et al)

Termino este capítulo diciendo que el CDB trajo consigo la desaparición de varios paradigmas, que duelen y confunden hasta ahora a ciertas organizaciones de Naciones Unidas y a algunos países, luego de más de 20 años.
El más importante fue desaparecer la noción sobre que “los recursos genéticos eran patrimonio de la humanidad”, para transformarla en que “los países tenían derechos sobre sus recursos genéticos”.

Imagínense, ¡se volteó la tortilla! Esto revolucionó el mundo y tanto instituciones científicas como algunos centros de conservación tuvieron que poner a disposición del mundo la información sobre sus colecciones. Luego conversaremos más a detalle sobre este y otros paradigmas “desplomados”.

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