¿Por qué no ser un país líder en su biodiversidad como activo para el desarrollo? ¿por que no, si somos biodiversos? ¿Por qué no involucrar a todas las personas? ¿No es mejor capacitar y promover que todos lo hagan? ¿Por qué no avanzar en este sueño a pesar de las mezquindades? Este es el capítulo del “voy a hacer las cosas a pesar tuyo”.
No me gustó la nueva institución en la que tuve que recalar durante algún tiempo y mucho hice para alejarme de ella, a pesar de los buenos amigos y colegas que continuaría viendo en otros ámbitos. No podía decir siempre “si señor” si no estaba de acuerdo y debían respetar mi opinión técnica, lo que no ocurría y menos aún con la alteración de funciones existente, por decir lo menos, pues todo se hablaba “a sotto voce” y se aceptaba.
Se insinuó que participaba en una conspiración contra la institución, acusación proveniente del miedo y la incompetencia; risible a no más pues por esa época lo que hacía era reunirme a leer la biblia con algunos compañeros en la oficina de trámite documentario… eso los asustó, creo.
Felizmente para mí y para ellos, renuncié antes que me pusieran en la lista negra de “expectorados” y exactamente el 06 de noviembre de 1996, entré a trabajar en el Consejo Nacional del Ambiente – CONAM; jamás me arrepentí de esa decisión. Pero mejor hablar de lo positivo e ir directo al grano, ¿no creen?
Bueno, estábamos a la mitad de 1995 y a fines del año empezaría la segunda reunión en Jakarta, Indonesia, el órgano científico se reuniría por primera vez en París dos meses antes. Por disposición superior en el Instituto Nacional de Recursos Naturales – INRENA, sólo viajó a Jakarta el Jefe de la institución, pero igual continuamos con el trabajo “heredado” de la ex – ONERN.
Habíamos iniciado, con el financiamiento del “proyecto de apoyo a los países para implementar el CDB”, el proceso participativo de creación de 8 nodos regionales de información y equipos de coordinación de bases de datos para conocer el estado de la biodiversidad del Perú; el acuerdo fue hecho con universidades públicas del interior del país y el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana – IIAP, buscábamos estar enlazados e interconectados.
¿Qué visionarios no? Y que emoción saber que podríamos hacer la base de datos, muy simple en esa época. Por alguna extraña razón, que yo llamo miedo, envidia e incompetencia, ese proceso no continuó, pero quedaron allí instalados, operativos y comprometidos con la biodiversidad para luego ser aprovechados en la elaboración de la estrategia nacional de diversidad biológica en 1997.
Personalmente, creo que esa fue la semilla que posteriormente facilitó el trabajo en los procesos regionales y contribuyó a la formación de algunas Comisiones Ambientales Regionales – CAR en el CONAM. Estoy hablando de inicios de 1995, cuando pudimos iniciar el primer estudio de la biodiversidad del Perú.
Y que como ocurriría en algunos casos durante esa época, no apareció mi nombre. Cuando ya había migrado al CONAM, el Ministerio de Agricultura lo publicaría en cuatro volúmenes, el diagnóstico nacional, el estudio per se y los diagnósticos de los centros regionales formados dentro de ese proyecto: Madre de Dios, Cusco-Abancay, Loreto-Ucayali-San Martin, Piura-Tumbes; Huánuco y Junín; Cajamarca-San Martín y Arequipa-Moquegua-Tacna. Como anexos quedarían: el Protocolo de intercambio y seguridad de información en biodiversidad y las fichas para colecta de información sobre diversidad biológica. Que poca grandeza de espíritu atribuirse glorias ajenas.
Esa información pueden encontrarla en: https://books.google.com.pe/books/about/Estudio_nacional_de_la_diversidad_biolog.html?id=F66LGwAACAAJ&redir_esc=y. Biblioteca del Inrena-1997.
Claro, me dirán eso es propiedad de la Nación, ¿por qué tendría que aparecer tu nombre? Y les contesto, Porque fue idea, trabajo y creatividad míos y porque aparecieron nombres de personas que no hicieron nada, algunas sólo mejoraron su redacción, sólo por eso. Y porque es difícil sustraerte como investigador al anonimato forzoso. Ocurrió dos veces más, pero ya no vale la pena hablar o hurgar sobre eso, el primero va para el anecdotario, los siguientes serían frustración guardada y ¿eso? No tengo.
Durante su elaboración, cuántas anécdotas, personas y amistades se fueron, otras se quedaron en el camino y otras se mantuvieron para siempre. Definitivamente lo más importante es que se publicó el trabajo pionero y que hay referencias. Finalmente, por eso escribo, porque es necesario tener memoria, porque siempre repetimos que empezamos de cero, porque otros se creen descubridores de la pólvora y que sólo a partir de ellos empezó la historia, otros pocos disminuyen el trabajo del colega anterior y dicen que lo suyo si es bueno. Pero igual lo haría con otros casos, no sólo los míos, “lo justo es lo justo”.
Siempre bromeo con base en mi experiencia personal/institucional, que el Perú tiene una especie de “karma” con el tema de información, en particular referido a la biodiversidad. He sido testigo, protagonista o impulsor de varios procesos y todos, todos, han desaparecido. Al hacer la consulta dirían simplemente: “upps, se quemó el servidor” o “se desaparecieron los datos”.
Podrá parecer anecdótico, pero para un funcionario público como yo esto es serio; porque representa dinero del Estado o de proyectos para el Estado que ha desaparecido, no ha sido empleado o no fue usado para sus propósitos de creación. Significa indolencia y otras cosas más, en mi concepto punible. En el lenguaje de otros significa, “pasó pues, no pudimos hacer nada”. Ayayay, asuntos del “karma” del país: la información.
Uno de los paradigmas más importantes del CDB resultó ser el declarar la gravedad de la escasez de taxónomos (Personas que desarrollan la taxonomía, ciencia que se dedica a la clasificación de los seres vivos, denominada también sistemática) y se discutió la necesidad de fortalecer esta rama, crear redes entre científicos y taxónomos y aumentar el conocimiento de los componentes de la biodiversidad para gestionarla mejor. Esto generó como resultado, el establecimiento mejora y fortalecimiento de importantes redes como la del Mecanismo de Facilitación de información en Biodiversidad – GBIF por sus siglas en inglés, la Red Interamericana –IABIN y otras más que escapan a mi memoria.
Considero que empezó una nueva etapa en la vida de las colecciones científicas y los datos de los taxónomos. Compartir la información, colocarla en las redes con la autoría correspondiente, pero indicando lugares, por ejemplo. Esto traería efectos de mayor colaboración y el entusiasmo por dedicarse a esta especialización de las ciencias biológicas. Debo decir que hace unos años, los peruanos aún se resistían, creo que ya no.
Para mí que inicié mi especialización en ciencias biológicas con taxonomía de copépodos (micro crustáceos del plancton en aguas continentales) y unas cortas estadías en el Instituto Smithsoniano para ver técnicas, analizar holotipos (Es un ejemplar de una especie dada sobre el que se ha realizado la descripción de la misma y que, de ese modo, valida la publicación de un nombre científico para dicha especie) y unas pocas publicaciones además; este proceso me entusiasmó sobremanera.
Terminamos el capítulo del ¿Y por qué no? con una sencilla reflexión: “NO ES MÁS QUIEN MÁS HACE SINO QUIEN MÁS PROFUNDO CALA EN EL CORAZÓN”. Porque debes dejar huella, enseñar y dejar que otros tomen las riendas, ¿mejorarán lo hecho? Es lo que se espera, sino tu esfuerzo habrá sido en vano