Caminas y se levantan, ensombreciendo y confundiendo tu alma y tu tranquilidad. se agrandan, desaparecen, amenazan y claro, pues, tientan a tu corazón con las viejas formas. las conocidas taras de tu vida, claro!
¿Qué son, porque no se van? ¿Por qué se quedan? porqué aparecen cual despiadados cancerberos robando la paz y no dejándote avanzar. Son las sombras de la muerte, son las sombras del dolor, son fantasmas de la vida que todos quieren borrar. Y que tu decides traer.
Son tus sombras, recuerdos del pasado que quisieras olvidar que arañan el corazón, desarman tu razón y te siguen cual cadenas oprobiosas de vergüenza y dolor. Es tu carga emocional trasmitida generaciones tras generaciones, así no lo creas.
¿Tanto caminar para morir en la playa? Mas no, acaso son los heraldos de la muerte? son los fantasmas que no quieren desaparecer? morirás? Jamás!
Los venciste, ¿recuerdas? una mañana luminosa, cuando perdonaste, una tarde brillante, cuando te encontraste y te amaste, un mediodía caluroso cuando caminaste sin rumbo para la redención y dijiste, nunca más. y nunca más fue.
Claro, pues, tus sombras ya no son fantasmas, ya no son dolor, no asustan el alma. Están y amenazan, pero los venciste. Los dejaste atrás porque comprendiste, amaste, entendiste y valoraste, que eres mas que ellos y no te merecen.
Recuérdalo siempre, tus sombras ya no son fantasmas. tus sombras ya no son nada. Vive feliz, vive en paz, mejor es el amanecer que las noches profundas y oscuras. sigue amándote y amando, vive otra vez!