Mi inicio personal y profesional en el devenir del famoso “tratado ambiental de la vida” no fue en Las Bahamas una de las Islas de la Mancomunidad Caribeña con el mar más transparente del mundo y en cuya capital, Nassau, se celebró la primera reunión gubernamental  para definir como se debería para que no se siga perdiendo la biodiversidad del planeta.  No, ¡Qué va!

El inicio ocurrió cinco años atrás en un sencillo escritorio dentro de la novel área ambiental de la Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales – ONERN[i] ubicada en la ciudad de Lima, la del cielo color panza de burro que tanto amo. Bueno pues, en ese momento en que corrían los finales de los 80´s el Perú estaba por terminar el primer estudio sobre la biodiversidad del Perú, estudio  que alimentaría a la evaluación global sobre la situación de la biodiversidad en el planeta.  El mundo necesitaba saber cómo estaba la biodiversidad en la tierra y que soluciones habría que darle a su pérdida.  En ese momento preciso entré a trabajar a la ONERN.

Recién había regresado de la Unión Soviética -donde estuve  3 años en el Instituto de Evolución, Ecología y Morfología Animal “Severtzov” de Moscú, junto con mi familia- y empezaba a trabajar. Felizmente  nada me impidió participar en las discusiones nacionales que se daban precisamente en la ONERN, aprender sobre la biodiversidad y entender su valor. Por allí vi pasar a los “conservacionistas” de esa época, jóvenes y no tan jóvenes comprometidos con el reciente espacio del cuidado ambiental; no digo nombres para no olvidarme de ninguno y tal vez porque a uno que otro no le parecía que las “biólogas” se metieran en estos asuntos.

Gracioso ¿no?, además de ser aquel un espacio en el que predominaban los hombres, los ingenieros eran los únicos capos escuchados en varios de los temas porque los biólogos todavía eran vistos sólo como profesores o técnicos de laboratorio, hoy no, se ha ganado muchísimo espacio y prestigio. Cuando ibas al campo, te decían “ingeniera”, jamás bióloga a pesar de la debida corrección y la cara de extrañeza de tu interlocutor. Durante esa época, jamás pude entrar a una mina, traíamos “mala suerte” las mujeres.

Es así que con los resultados de la evaluación global, se empezó a preparar el tratado madre de la vida en la tierra: “El Convenio sobre la Diversidad Biológica” a finales de la década de los 80´s.  En esos momentos, aunque yo no estuve en los lugares donde ocurrieron los primeros debates entre los países para ponerse de acuerdo sobre cuál era el principal objetivo que los ayudara a cuidar la biodiversidad, pude conocer que sus objetivos tenían mucho que ver con la conservación y el uso sostenible.

En esa oficina trabajé con los ordenadores supergigantes que usaban tarjetas IBM perforadas en esa época y una máquina que “traducía” lo perforado en texto. Realmente uno se sentía orgulloso  de estar en una institución que usaba tecnología de primera mano. Desde allí empecé a pedir información sobre biodiversidad y a comunicarme con expertos de Ecuador, Brasil y México, claro demoraba casi un “siglo” recibir la información. Luego aparecería la “computadora” con cursor amarillo y sistema D.O.S. y se me facilitó más la vida… Historias reales.

Bueno y ¿a todo esto?, ¿qué es la biodiversidad? ¿Por qué hablo de ella? ¿Es tan importante para dedicarle este y otros espacios? Ya lo veremos, déjenme pues hacer un poco de historia sobre la aparición del concepto.

Debo decirles que la década de los años ´70 fue la edad de oro de las leyes ambientales, como nunca antes los países se pusieron de acuerdo y aprobaron una serie de acuerdos ambientales internacionales para cuidar las especies,  prevenir su comercio ilegal, cuidar el patrimonio mundial, los lagos, lagunas y ríos.  Pero en mi opinión, fue el libro “la Primavera Silenciosa” de Rachel Carson en 1962 que puso la voz de alerta sobre los problemas en el ambiente y aunque estaba más orientado al tema de pesticidas en la agricultura, lo relacionó con daños a las especies y la salud.

La “Conferencia de Estocolmo”[ii] en 1972, reconoció el daño causado por el hombre en distintas regiones de la Tierra y encendió la mecha en el tema. Luego el famoso Informe Brundtland[iii], obligó al mundo a celebrar la Cumbre de la Tierra en 1992, allí la real historia ambiental comenzó.

Pero no puedo negar la influencia del famoso Club de Roma, un grupo de 50 autocalificados «sabios» (y sabias) que se reunían para tratar de enderezar el mundo y que publicaron “Los límites al crecimiento” que contenía  gravísimas predicciones en las que si las tendencias continuaban, el sistema global se sobrecargaría y colapsaría para el año 2000.

Imagínense ¡había que cambiar los modelos de crecimiento y en el inicio del otro siglo, en el que ahora estamos! Aunque para muchos suena extraño, esas publicaciones y movimientos delinearon la orientación profesional y la conciencia ambiental de muchos, incluyéndome a mí. Pero aun así y a pesar de las advertencias,  seguimos con el mismo modelo y hemos avanzado significativamente lento y el deterioro ambiental gana mucho espacio.

Pero nadie hablaba de diversidad biológica, se hablaba de especies (animales, plantas  y otros organismos menores) y aquí en el Perú se dividía a los  recursos naturales existentes en renovables y no renovables y esto era revolucionario, inclusive en las universidades.

No puedo dejar de mencionar que en 1961 –lo escucharon bien, 10 años antes de todo y en forma pionera, el Perú estableció la primera área natural protegida por el Estado Peruano: el Parque Nacional Cutervo, para proteger su  flora y fauna y conservar la belleza escénica de la Cordillera de los Tarros, con la Ley Nº 13694.

La primera vez que se escuchó la palabra diversidad biológica fue por un científico de apellido Lovejoy quien  en 1980 escribió un reporte acerca de la diversidad biótica o biológica; no la definió formalmente, pero dijo que era el número de especies presentes en un lugar. En ese mismo tiempo, un estudio encargado por el Presidente Carter la definió diciendo que era la variabilidad de genes[iv] dentro de los organismos vivos y la variabilidad de especies – de flora y fauna por ejemplo- en un lugar determinado. Hoy la llamamos diversidad genética y diversidad ecológica.

Muchas definiciones se han dado desde ese entonces, algunas más complicadas que otras, pero creo que la definición del ecólogo argentino, Otto Solbrig, es la más sencilla y fácil de entender para todos: “La biodiversidad es la propiedad de los sistemas vivos de ser distintos, es decir, diferentes entre sí; no es una entidad, sino una propiedad, un elemento fundamental de todos los sistemas biológicos”.

A mí me costó entenderla, imagino que a muchos de ustedes también, pero miren a su alrededor y reconozcan que todo lo natural que miran es distinto uno de otro, nada ser vivo es exactamente igual a otro. Eso visible a la vista, es sólo la expresión de lo que existe al interior de un organismo.

La forma condensada: “biodiversidad” que ahora todos usamos, fue empleada para designar así al Foro Nacional sobre Biodiversidad que se realizó en Washington bajo los auspicios de la Academia Nacional de Ciencias y el Instituto Smithsoniano- el más famoso instituto de investigación a nivel mundial.[v]

Bueno, empezó a hablarse de biodiversidad, pero se necesitaba saber que pasaba con ella. A mi juicio, los científicos y encargados de cuidar la flora y la fauna después se darían cuenta que  cuidar algunas especies y lugares, no protegía a la naturaleza como un todo. Pues algunos investigadores biólogos como Norman Myers, Paul Ehrlich y Michael Soulé, advertían que se estaba dando una crisis mundial de extinciones de especies sin precedentes, es decir, nunca antes vista. Creo que todavía no se conocía exactamente que habrían ocurrido cinco grandes extinciones globales durante la vida del planeta tierra.

En ese momento, Cyril de Klemm, abogado ambiental que trabajaba en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – UICN, presentó la idea de que se necesitaba  un tratado[vi] internacional para la conservación de especies y hábitats naturales, para cuidar “el patrimonio genético de la humanidad” e introdujo los parques nacionales y áreas protegidas como las herramientas más eficaces para protegerla.

En 1988, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente –PNUMA-  asumió el papel de coordinador de esfuerzos para el desarrollo de un convenio sobre biodiversidad. La agencia de las Naciones Unidas convocó primero que nada una reunión de líderes científicos y como resultado de esto, el Convenio sobre la Diversidad Biológica pasó de ser un tratado sobre especies y parques protegidos a un acuerdo mucho más complejo que trataba temas sobre la biotecnología[vii] y los derechos de protección de la innovación así como las maneras justas para la transferencia tecnológica[viii].

Por eso creo que los líderes conservacionistas que apoyaron la elaboración de un tratado ambiental sobre biodiversidad, no esperaban que el Convenio sobre la Diversidad Biológica, firmado en 1992, fuera a incluir estos temas, es decir, fuera más allá de sólo conservar especies y lugares y se pensara en la forma de usar la tecnología para mejorar no sólo los productos, sino los seres vivos, quien tenía la propiedad por la innovación y el derecho de usarla, entre otras cosas.

Pero estos temas son muy difíciles de entender para los conocedores y menos para los legos. Ocurrió entonces que hasta el último momento, los diplomáticos encargados de negociar ese tratado discutían sobre cuál debía ser la interpretación exacta de esos temas adicionales. Hay un dicho que corre en broma entre los delegados y que dice así: “si quieres enredar un texto, llama a un diplomático” medio en broma medio en serio, por supuesto.

Como ven, se estaba señalando toda una nueva ruta y orientación en ese asunto de la biodiversidad  marcando todo un hito en el cuidado de la vida en la tierra. Será por eso que la definición de diversidad biológica en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, no es técnica sino política. Era muy difícil ponerse de acuerdo y ya se acercaba la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro…. ¡Había que aprobarlo!

Al final, el día 22 de mayo de 1992, justo ¡14 días antes de la Cumbre de la tierra! los países firmaron la famosa Acta Final de Nairobi que aprobaba el texto del Convenio sobre la Diversidad Biológica – CDB. Fueron 150 países, entre ellos el Perú, quienes firmaron el acuerdo. Este fue un momento crucial y en el que Estados Unidos de Norteamérica firmó el texto pero expresó su reserva con ciertas cuestiones que en mi opinión,  fueron el fundamento para que más tarde no lo ratificara.

Expresar reserva en el ámbito de la negociación, es algo bastante serio aunque no lo parezca; significa, según mi modesto entender y experiencia, “no estoy de acuerdo con un determinado aspecto y si no se cambia, será difícil que yo lo acepte”. Y Estados Unidos presentó reparos a varios puntos y temas, no le gustó como trataban el tema de la biodiversidad marina e inclusive afirmó que el texto resultante, por lo apresurado de su negociación, había afectado el proceso internacional de elaboración de tratados en la esfera del medio ambiente[ix]  Será por eso que nunca lo ratificó, cosa que el Peru si hizo en el año 1993.

Permítanme explicar la importancia de la ratificación de un tratado de la manera más sencilla definida por un colega biólogo que hizo el paralelo con una relación de pareja: “cuando tu firmas un acuerdo ambiental es como cuando empiezan dos enamorados, allí ambos están contentos pero no se comprometen a nada aún, salvo a respetarse mutuamente; cuando el Congreso de la República lo aprueba, es como cuando le das el anillo de compromiso a la chica, ya hay la intención de avanzar juntos en un proyecto común. Pero cuando el Presidente lo firma y lo envía a las Naciones Unidas, allí pues tenemos al matrimonio y en ese estado, tienes obligaciones ineludibles que cumplir”.  En ese momento me pareció gracioso, pero luego pensé que en realidad así  era el proceso.

No me detendré a debatir el concepto de biodiversidad o sus interpretaciones que ya expliqué más arriba, pero resulta particular que justo el país que acuñó el término, no ratificó el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Y al escribir esto, mi pensamiento vuela a una mañana en la que nos invitaron a una reunión para conversar sobre cierto tratado de biodiversidad preparado por los Estados Unidos en la década de los 50´s para protección de la biodiversidad.  Al consultarme, claramente indiqué que no debía firmarse, pues ya estábamos ad portas de ratificar el Convenio sobre la Diversidad Biológica. A lo mejor el origen de su posición estaba en esa propuesta, de corte más cercano a la conservación de especies y hábitats.

Y así fue el inicio de mi devenir en el tratado de la vida en la tierra. Antes que desaparecieran el Instituto Nacional de Planificación y la ONERN, hubo una reingeniería de puestos y funciones, acabé siendo directora de biodiversidad – la primera en  Perú-  bajo la batuta de quien sería mi jefe tres veces más en otras dos instituciones en las que estuvimos, el Ingeniero César Cervantes, Director de Estudios Integrados. Creo que nunca dimensioné la importancia real y clave de haber ocupado ese puesto en los últimos años de la ex – ONERN y que el impulso que le dimos en esa época fue la raíz del árbol que tenemos hoy y que cobija nuestra amplia diversidad de personas y acciones.

Pero lo más curioso de todo, resultó la desaparición de la ONERN, sólo por una mezquina revancha por algo que pasó o más bien, que no le pasó – y que no viene al caso recordar- a quien ocupaba en ese entonces un puesto importante dentro del gobierno de turno. Pero muy a su pesar, hasta ahora, los estudios y mapas de esa institución que desapareció son la referencia oficial y resulta por demás increíble que no haya una institución que la haya reemplazado o superado.

Notas

[i]La ONERN siempre será recordada, reconocida pero no igualada”. http://munizasociados.blogspot.pe/2006/11/oficina-nacional-de-evaluacin-de.html

[ii] La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, organizada por la Organización de la Naciones Unidas.

[iii] El noruego Gro Harlem Brundtland, presidía la  Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Naciones Unidas y elaboró un informe que concluyó: “para satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer los recursos de las generaciones futuras, la protección del medio ambiente y el crecimiento económico tendrían que abordarse como una sola cuestión

[iv] Los genes trasmiten las características de una especie a su descendencia. La variación entre los individuos de una misma especie, es debido a la variabilidad de sus genes.

[v] La biodiversidad: historia y contexto de un concepto, Irama Núñez, Édgar González-Gaudiano y Ana Barahona, interciencia versión impresa ISSN 0378-1844, 2003

[vi] http://www.iucnworldconservationcongress.org/es/news/20160613/article/algo-mas-que-conservacion.

[vii] La biotecnología es definida como el conjunto de técnicas, procesos y métodos que utilizan organismos vivos o sus partes para producir una amplia variedad de productos, no es nueva, hasta la producción de quesos y yogurt es biotecnología.

[viii]  http://www.iucnworldconservationcongress.org/es/news/20160613/article/algo-mas-que-conservacion.

[ix] Texto ligeramente adaptado de las declaraciones de los países al momento de la firma del Acta Final de Nairobi. (http://www.inbio.ac.cr/estrategia/coabio/Convenio_Diversidad_Biolog.html#Declaraciones_en_Aprobacion_Texto

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