El mar rompía en mis pies y feliz metiamos los dedos en la arena
El sol de atardecer encendía nuestras cabezas y moría envuelto en fuego
Como olvidar que teniamos el mundo con nosotros y poderosos en nuestro sentir sabiamos que la vida era un intenso juego.
Jugaba la vida, jugaban las olas y el sol moría por liberarse y desaparecer sin su aprisionante y roja cadena
Y entonces, avidas nuestras manos tendían los dedos para recoger las palabritas y dejar correr la arena entre el agua
palabritas, palabritas, dulce comida de la noche, sopa hecha delicia al hambre de nuestros sueños.
Y las donax, generosas dieron su vida para darnos a nosotras la vida y esa noche la sopa de palabritas al saciar nuestro hambre, nos hizo lanzar nuestra canción agradecida al ciclo de la vida en el mar.
