Grité y no me escuchaste, grité mostrando el dolor

mas tu inconsciencia fue arrogante, cállate, susurró tu voz.

Y callé, y seguí callando sin mostrar mi dolor; pero quien que ama es indiferente al dolor de su amor?

Ahora al doblar la esquina de la vida y buscarte en la soledad del dolor; caigo en la cuenta mi vida, que jamás hubo en ti amor.

El grito ahogado siempre vuelve, y me pregunto, como no podias entender? y yo misma me respondo, es que no sabias querer.

Siendo el ocaso del dia, tratando de resolver porque no grité ese día, porque callé mi dolor?  si solo quería gritar porque mi madre querida, partió para no volver y allí estabas tu, sin un abrazo y un beso, solo el silencio y la soledad. diciendo cállate!! y callé. No pienses y no pensé, no vivas y no viví.

Todos los llantos no llorados, los dolores no expresados y el amor tan callado, hoy los quiero devolver, en un homenaje valiente a quien me permitió nacer.

A mi madre que aceptó que fuera su vientre el nido. A mi misma que me dije, si quiero que sean dos. A mis cachorras serenas que amaron sin conocer. Y a todas las mujeres que aman antes de nacer.

Pero, nunca oculten su dolor por la partida, amen y lloren  y digan, te amo hoy madre qierida.

 

Comparte esta Información