Estoy cansada, la vida huele a miel y cerezas;
Despiertas y sorprendes tu corazón con el fuego de los años ya idos y por venir.
¿Y que más queda? ¿Qué más dar? ¿Qué más tomar?
No hay verdad que no se sepa, justicia que no llegue, ni amor que no se vaya.
Pero en algunos momentos, todo es tan lineal y real que asusta.
Asusta a veces, siempre o un momento y es un mundo sin cambio, pero simple y cálido, sin dulzuras que gozar.
Ayer me reencontré y volví a soñar, y volví a ser
Que alegría y que sorpresa, recordarte, recordar
La vida sigue oliendo a miel y cerezas y no la puedes cambiar, es más dulce y mejor así y es mejor porque es tuya.

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