Resulta que hace muchos años, tantos que ya no existe la memoria, vivía en la tierra de los dragones una familia muy particular: La familia Din, la misma que tenía cinco hijos, muy lindos y alegres; jugaban todo el día y aprendían de sus padres la manera de ser excelentes dragones y echar fuego muy pero muy caliente.

Pero resulta que, como les dije esta familia tenía una particularidad: cada uno ellos había nacido de diferente color: Juan era marrón, Tere era verde; María era amarilla, José era negro y finalmente Ximena que era, pues era morada. ¿Morada? ¡si señor de ese mismito color!

No tendría nada de particular ser un dragón morado, porque al final de cuentas, lo importante era echar fuego. Lo que ocurre, es que según la tradición dragónica, al cumplir los cinco años de edad los dragones morados estaban destinados a convertirse en peluches, así como lo leen.

Sabrán ustedes que Ximena, no quería ser un peluche, porque tenía una gran preocupación. Le preocupaba saber cómo sería la personita que la adoptara. ¿Y si no la quería? ¿Y si le rompía las alitas? ¿Y si le pintaba el cuerpo de otro color? tenía tantas preguntas y dudas, que se resistía a su destino.

Entonces, su madre, sabia como todas las madres, le dijo: “Ximena, vamos a visitar a la anciana dragón Malina, la que conoce todos los secretos de la vida; a ella le pediremos que sea una niña muy amorosa con la que te vayas a vivir y sea tu amiga para siempre, ¿qué te parece?”. A Ximena le pareció de perlas, aunque sabía que el camino era muy peligroso, su deseo era más fuerte. Así que entonces, Ximena y su mamá cogieron mochilas, comida de dragón y bolsas de protección para sus alitas y se pusieron en camino.

Y así, siempre juntas, subieron empinadas colinas, atravesaron larguísimos puentes colgantes, volaron por lagos de fuego y finalmente, muy cansadas y hambrientas, llegaron al gran Monte Negro, hogar de Malina. Se veía muy tenebroso y las columnas de fuego y rayos desde lo alto del monte, retumbaban el horizonte con fuerza. ¡Qué miedo!, se dijo para si Ximena, ¡ya quería volver a casa!. Pero su mamá la cogió la mano, le dio fuerza con palabras muy dulces y avanzó con ella hasta lo alto.

¿Quién osa llegar a mi cueva y tocar la puerta? Dijo una voz profunda y gritona que hizo retumbar la cueva. Somos nosotras las dragonas de la familia Din que venimos a hacerte un pedido de vida o muerte, dijo la mamá Din, entregando a los pies de Malina una ofrenda, fresas del árbol dragón, que eran sus favoritas.

Le contó su historia y al final hizo el pedido de Ximena; pero al oírlo, Malina lanzó una gran carcajada y se revolcó en el piso de risa. ¡ja, ja, ja, jo, jo, ju, ju! Reía Malina, esto enojó mucho a Ximena que rápidamente empezó a salir de la cueva y sin siquiera preguntarle a la anciana dragón porque se reía.

Ximena, ¿adónde vas? ¿Ya no te interesa el pedido? Le preguntó Malina, secándose las lágrimas de risa. Ximena enojada, le increpó: “¿Por qué te ríes de mi preocupación? Para mí es muy importante conocer quien será mi amiga de por vida y tú te ríes sin parar, me parece muy mal”.

Lo siento Ximena, le respondió Malina. Yo me río de pura felicidad cuando las cosas salen muy bien. Pero, ¿qué cosa te ha salido bien? ¡Si yo recién me acerco con este pedido!

Te explico, hace poco se acercó una niña a mi cueva. No sé cómo llegó acá, pero quería un peluche que sea su amigo para toda la vida, para cuidarlo, jugar con él y amarlo mucho. Y yo, que conozco todos los secretos de la vida, no sabía cómo ayudarla, hasta que llegaste tú con un pedido semejante.

“Imaginarás mi alegría. Que dices Ximena, no te quedan nada más que dos horas para convertirte en peluche y llegar a los brazos de esta niña”, dijo Malina. Ximena batió sus alitas de alegría, se despidió de su mamá y caminando hacia Malina, se fue transformando en peluche. La niña (que se llamaba Vera) recibió su regalo, un dragón morado en forma de peluche al que llamó Ximena.

Así que si ven a Vera y a su dragón morado Ximena, caminando juntas por la calle, sabrán que su amistad durará ¡¡hasta el infinito y más allá!!

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